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Una tarde por la ciudad (priv Hisumi)

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Una tarde por la ciudad (priv Hisumi)

Mensaje por Salahem el Mar Mayo 15, 2012 2:55 pm

Hacía una tarde apacible y soleada y, como presas de un encantamiento, cuando se daban esas circunstancias, los humanos solían salir a la calle sin pensárselo dos veces. Pero las criaturas, por supuesto, no eran la excepción. Y allí, en una amplia calle adoquinada con puestos de todos los tipos y vendiendo objetos de todos los géneros, mientras los tenderos gritaban para anunciar sus productos; la gente compraba y los niños jugaban, dos criaturas no muy humanas se paseaban por entre la gente. Salahem sonreía con ganas y estaba muy relajado y tranquilo. Hacía buen día y había que disfrutar de él. Unos pasos detrás de él, Hisumi no se encontraba tan tranquilo. A plena luz del día, en un lugar abierto y rodeado de humanos. No era la situación de sus sueños, desde luego; y su ceño fruncido y su cara de irritación lo demostraba.

-No entiendo como te gusta tanto venir por aquí- se quejó, a pesar de que tenía los oídos bien abiertos. No iba a desperdiciar la oportunidad de mejorar sus idiomas, después de todo.

Salahem sonrió ampliamente.

-Es divertido-le respondió simplemente.

"Ya, claro, divertidísimo" no pudo evitar pensar su amigo. Estar rodeado de decenas de seres que, si supiesen que no eras precisamente humano, se abalanzarían sobre ti sólo para arrancarte la piel era una de las situaciones más divertidas que pudieras echarte en cara, desde luego. El naga se consoló pensando que, al menos, habría un pocentaje que se asustaría. Suspiró, en parte por nerviosismo, mientras su ceño fruncido ahuyentaba a personas ideseadas.

Con una media sonrisa, Salahem adivinó su pensamiento y se alejó de él, dirigiéndose a un puesto cercano que vendía manzanas y comprando dos frutas redondas y rojizas. Después se acercó de nuevo a su amigo.

-¿Por qué los cazadores cazan criaturas?-le preguntó a Hisumi.

Él le miró con cara de hastío. Lo sabía todo el mundo.

-Por poder y prestigio, claro.

Salahem asintió, aprobando su respuesta.

-Los humanos somos listos, pero no muy fuertes-Salahem tuvo cuidado de utilizar la primera persona del plural-. Una criatura aporta estatus social, da poder. Y más cuanto mejor sepa defenderse dicha criatura.

Entonces Salahem le lanzó una de las manzanas, que Hisumi atrapó con facilidad.

-Las manzanas son mucho más necesarias para la supervivencia de alguien que una criatura, pero no dan prestigio. Porque son baratas y no saben defenderse.

Hisumi reafirmó la afirmación de su amigo pegándole un mordisco algo feroz a la fruta. Y ésta no le pinchó, ni le mordió, ni le inyectó algo venenoso. Entonces Salahem se acercó a él y le pasó un brazo por el hombro para poder hablarle al oído.

-De modo que, querido Hisu, da gracias de no ser una manzana y poder defenderte y huir de los cazadores. Da gracias de poder transformarte y pasear por aquí sin que la gente quiera capturarte o morderte (en referencia a la manzana) a cada paso que das. Disfruta de tu estancia aquí.


Última edición por Salahem el Dom Mayo 27, 2012 1:07 pm, editado 1 vez
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Re: Una tarde por la ciudad (priv Hisumi)

Mensaje por Hisumi el Vie Mayo 18, 2012 5:31 am

¿Cómo lo habría logrado? ¿CÓMO? se preguntaba cierto joven de piel morena mientras caminaba al lado de su amigo y compañero, Salahem, que sonreía tranquilamente ¿Cómo podía hacer eso?
¿¿Cómo?? Era cierto que hacía un día agradable, el cielo estaba despejado y hacía buen tiempo, con un tiempo como ese los humanos salían de sus casas casi en masa.

Me quejé, no entendía cómo podíamos estar en semejante lugar, estaba lleno de humanos, y eso no me gustaba, no era precisamente mi manera de pasar un buen día... aún así escuchaba con más atención de la que parecía, no me fiaba de los humanos pero me gustaban los idiomas y... bueno, no soy de los que dejan pasar las oportunidades.

Mi amigo de pelo largo no tardó mucho en responder y como solía pasar, le respondí en mis pensamientos, sin decir nada mientras aprovechaba para mirar los distintos puestos, como ya he dicho, aunque no sea la situación de mis sueños, podría sacar provecho de ello. No le presté mucha atención a Salahem hasta que lo vi acercarse, me hizo una pregunta y le respondí mientras mi mirada se dirigía a las manzanas. Cogí sin mucha dificultad la que me lanzó mientras hablábamos, estaba de acuerdo con lo que decía y no tardé mucho en hacérselo ver.

Entonces fue cuando Salahem se acercó y me habló al oído, a veces odiaba que me tratase con tanta...
confianza. Noté que mis mejillas sé calentaban un poco y un ligerísimo rubor apareció en ellas, cosa que por suerte apenas se notaba y Sal seguramente -más le valía- pasaría por alto -eso sí, que conste que estaba molesto por la cercanía, en absoluto estaba un poco avergonzado o algo parecido- le empujé para que se alejase un poco.

-Vale, vale... lo que tú digas -dije con indirefencia cuando le empujé- Lo que no entiendo es porqué eres tan idota como para gastar mi dinero en unas manzanas que dando un paseo por el bosque conseguiríamos gratis -dije remarcando esas dos palabras

Sí, el dinero que usa Salahem, diga lo que diga, es mío -después de todo, soy un naga y sé aprovecharme de ello- y no me gusta que lo malgaste en tonterías como un par de manzanas... O por lo menos eso era lo que quería que creyese el idiota de al lado. Mientras esperaba algún comentario -estúpido- por parte de mi amigo miré a mi alrededor y vi algo interesante, sonreí al verlo pero esa sonrisa no tardó en desaparecer, sabía que Sal me conocía -por desgracia- y seguramente ya sabría lo que quería.
Maldita sea, estuve a punto de susurrar un par de improperios pero me contuve, eso le confirmaría las sospechas a Sal y seguramente intentaría impedir que lograse mi objetivo.

Por lo tanto debía distraer a mi amigo, no tardé en recordar algo y llevé mi mano a un bolsillo de mi ropa -iba vestido con mi ropa de estilo oriental que a más de uno le ha extrañado, aunque creo que al final me han tomado como un extranjero, pero bueno, ni lo sé ni me importa- y saqué una pequeña bolsita, en ella guardaba lo que los humanos llamaban joyas gemas preciosas y lo que para mí era sinónimo de dinero. Aunque bolsa apenas tenía joyas ya que normalmente están bien guardadas y ocultas, saqué un par de zafiros de la bolsa y se los mostré a Salahem. En cuanto vi que miraba las dos gemas cerré el puño y lo balanceé ante él mientras que con la otra mano guardaba mi bolsa.

-¿Los quieres? -dije con una sonrisa que delataba que me divertía hacer eso mientras continuaba balanceando mi mano

Por supuesto, me había asegurado de mostrarle las azuladas gemas con dismulo, seguramente cualquier humano que las viese -y tuviese el valor suficiente- intentaría robarme... o abalanzarse sobre mí -a saber- y eso acabaría mal, pero no para mí, aún así no tenía ganas de montar escándalo. Pasados un par de minutos puse mi mano sobre la de Salahem y le entregué un zafiro mientras le decía "Más te vale no malgastarlos" -sí, dije malgastarlos, en plural, a posta- y mirada se dirigía hacia mi nuevo objetivo: un hombre que parecía estar muy entretenido hablando con el vendedor de una tienda unos cuantos puestos más adelante.


PD?:
Uy... Creo que me pasé de largo (?) xD
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Re: Una tarde por la ciudad (priv Hisumi)

Mensaje por Salahem el Vie Mayo 18, 2012 1:19 pm

Salahem se tambaleó un poco por el empujón propinado por su compañero, pero no se ofendió. Le conocía demasiado como para no saber que se había expuesto a ello y que, efectivamente, el empujón había sido un "castigo" por acercarse demsiado. Le sonrió a modo de disculpa mientras Hisumi le echaba en cara el haber gastado el dinero en las manzanas. ¡Oh, vamos! Ya se lo había dicho; eran baratas. Y encima tenía hambre. Además, habían acordado compartir el dinero (si bien en una proporción aproximada de 65-35%, ya que Hisumi era el que aportaba los ingresos en bruto con forma de gemas preciosas). Salahem tenía todo el derecho del mundo a malgastar su parte. O eso le gustaría creer, porque estaba claro que al otro no le había hecho mucha gracia.

-Venga, Hisu, que no ha sido tanto-Salahem trató de apaciguar a su compañero.

Hisumi le ignoró, mientras Salahem no tuvo otra que suspirar, resignado ante el carácter de su compañero. Qué irascible podía llegar a ser. A veces. Salahem alzó la cabeza y miró al cielo despejado. Azul y brillante. Era precioso. Sacudiendo la cabeza, el dragón dejó de mirar. Le estaban entrando ganas de volar, y no sería buena idea transformarse en medio de la ciudad. Aunque hacía tan buen día...

Salahem sacudió la cabeza con más fuerza para quitarse la idea de la cabeza. Entonces se fijó en que Hisumi tanía la mano extendida frente a él con algo dentro. Dos piedras azul oscuro. La luz del sol les arrancaba destellos y Salahem se fijó en que eran semi transparentes. Dos zafiros perfectos (igual que todas las gemas. Salahem tenía que empezar a forjarse un criterio al respecto o le estafarían toda la vida). Sus ojos quedaron inmediatamente atrapados ante la visión de las dos gemas, incluso aunque su portador cerrase el puño y le impidiese verlas. Lo siguió con la mirada mientras Hisumi percibía que le tenía en el bote. El naga le preguntó si las quería. Pero esas cosas no se preguntaban. ¡Por supuesto que las quería! Llevaba semanas intentando convencerle de que le dejase algunas para su uso propio, pero el naga siempre iba a la ciudad a cambiarlas por monedasy le entregaba su parte.

Inesperadamente, Hisumi le entregó una de las piedras. Salahem casi explota de felicidad al sentir el peso de una de las piedras en su mano, mientras percibía como el naga le decía algo más que no fue capaz de escuchar. Salahem cayó en otra dimensión mientras fantaseaba con la piedra que tenía en la mano, pues sabía que si la sacaba, seguramente alguien se la robaría. No iba a llevarla al cambista para conseguir monedas. Oh, no. Ni hablar. Y mucho menos teniendo en cuenta que se la había entregado Hisumi, aunque no sabía porqué su cerebro había conectado ambos pensamientos. Es gema se quedaba con él y le sacaría brillo todas las noches.

Cuando el dragón volvió a la realidad, se dio cuenta de que estaba solo. Hisumi se había marchado. Salahem miró a su alrededor, desconcertado, cuando le percibió unos cuantos puestos más adelante, cerca de un hombre que discutía con el tendero. Le miraba con los brazos cruzados y el ceño fruncido, como apremiándole a acercarse. El dragón le obedeció. Lo que Salahem ya no sabía era que esos hombres tenían un par de bolsas de monedas menos, y ellos, un par más.


Última edición por Salahem el Dom Jun 03, 2012 6:38 am, editado 1 vez
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Re: Una tarde por la ciudad (priv Hisumi)

Mensaje por Hisumi el Sáb Mayo 26, 2012 1:22 pm

Gracias al zafiro que le dio a Salahem, Hisumi pudo acercarse sin ningún problema, aunque disimulando, al hombre que había visto antes.

Hice como que miraba las cosas del puesto cuando en realidad me traían sin cuidado y poco a poco mientras "miraba" me acercaba al señor... y cuando fuese el momento justo, en un sutil movimiento mientras caminaba para continuar viendo los puestos, le robé su bolsa de dinero, lo mejor de todo es que al parecer la jugada me salió bien y también pude robarle el dinero a un chico de despistada apariencia que estaba mirando a sabe dios dónde al lado del tendero-a lo mejor era su hijo pero bueh, me da igual, a mí sólo me importa el dinero que conseguí-. Después de terminar mi robo con éxito me quedé al lado de ambos y miré a Salahem que aprecía estar en otro mundo.

-Tsk... ¿No se entera de dónde estoy o qué? -murmuré mirándole brazos cruzados y el ceño fruncido

En cuanto cruzó mi mirada conmigo hice un gesto con la cabeza para que se acercase. Salahem me había convencido para que fuese con él y, si me conocía tan bien como a veces decía, debería saber que no me gustaba estar con humanos, no sólo por que no era bueno -no era bueno para ellos- no, es que estar con ellos me parecía igual o peor a estar solo, abandonado... y no me agradaba precisamente la idea. Por lo que, Salahem debería estar conmigo, recordándome a su -tonta- manera que aún hay gente en la que puedo confiar, pero claro, eso nunca lo diré en voz alta, creo ni siquiera debería haberlo pensado...

Suspiré con pesadez por esos pensamientos, lo peor de todo es que eran ciertos, no me gustaba mucho estar solo y el mero hecho de saber que Sal y mis amigos estaba ahí me hacían feliz... espera un maldito momento ¿Por qué he separado a Sal del grupo de mis amigos? ¿¿Por qué?? Ladeé ligeramente la cabeza confundido por mientras miraba hacia abajo y maldecía las estupideces en las que había pensado, definitivamente, creo que me estoy volviendo paranoico o algo por el estilo.

-Vayamos a comer algo... -dije para pensar en otra cosa mientras me adelantaba un par de pasos- Si quieres podemos comprar dulces ¿Qué te parece? -pregunté volviéndome hacia Salah tranquilamente, sin fruncir el ceño ni nada que se le pareciese
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Re: Una tarde por la ciudad (priv Hisumi)

Mensaje por Salahem el Sáb Mayo 26, 2012 5:14 pm

Dulces. Una palabra casi sagrada para Salahem. Una palabra que pocas, poquísimas veces oía decir a su amigo en forma de invitación. ¿Que qué le parecía? Salahem no respondió. No era necesario. Se limitó a agarrar a Hisumi de la mano y arrastrarle hacia un puesto al que iba con toda la frecuencia que sus ahorros le permitían. El otro se quedó tan sorprendido que ni siquiera protestó. Porque pocas cosas eran capaces de detener a Salahem cuando de dulces se trataba. Y Hisumi no era una de ellas.

El dragón se detuvo al final de la calle, frente a una esquina de un edificio de piedra con grandes puertas de madera de doble hoja. Entraron y les recibió un ambiente bastante cálido, con una hoguera al fondo y varias mesas redondas con sillas. Pocas estaban ocupadas, de manera que las dos criaturas pudieron escoger tranquilamente una cercana a una gran ventana, en dirección a un callejón, por si necesitaban huir. Toda precaución era poca, después de todo.

No tardó demasiado en llegar el camarero; un chico joven de pelo castaño y mirada risueña que se encontraba evidentemente embarazado. Sonrió al ver a Salahem, uno de sus clientes habituales.

-Hola, Salah, cuanto tiempo sin venir. ¿Qué te ha pasado? ¿Y este chico? ¿Es tu amigo?

El dragón sonrió como disculpa.

-He tenido problemas económicos, pero ya me van mejor las cosas. Sí, esta vez ha venido conmigo.

Inesperadamente, el camarero le agarró a Salahem la mejilla con cuidado y le observó fijamente.

-¡Hay qué ver lo pálido que estas!-exclamó, mientras miraba de reojo a Hisumi-¿Es qué tu amigo no te deja comer o qué?-Salahem se limitó a reír, nervioso. Si supiese que se comía un ciervo diario en el menor de los casos...-Bueno, ¿qué pediréis?

-Yo una taza de chocolate con pastas, si no te importa -"Claro que no"-¿De cuántos meses estás?

El camarero terminó de apuntar el pedido de Hisumi y sonrió, radiante.

-¡Siete! Ya queda poco. Cuando nazca yo no podré trabajar tanto como antes hasta que crezca un poco-dijo un poco apesadumbrado-Ahora mismo os traigo el pedido.

El camarero se marchó alegremente mientras que Salahem no podía evitar pensar en que, si la última vez que le había visto estaba de cinco meses, ya llevaba dos meses enteros sin venir. ¡Dos meses enteros sin beber una buena taza de chocolate!

-Hisu-le lloriqueó un poco al naga tras darse cuenta del tiempo-, déjame un poco más de dinero que antes, anda.

El chico volvió con el pedido a una velocidad sorprendente, pedido que tenía un poco más de chocolate y una pasta extra para Salahem porque, según el camarero "necesitaba comer más, que cualquier día enfermaría. Y no tenían que preocuparse por pagarlo, corría de su cuenta".


Última edición por Salahem el Dom Jun 03, 2012 6:37 am, editado 1 vez
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Re: Una tarde por la ciudad (priv Hisumi)

Mensaje por Hisumi el Dom Mayo 27, 2012 12:38 pm

El joven de pelo celeste se esperaba cualquier cosa menos lo que hizo su compañero, era cierto que sabía que le encantaban los dulces pero -a su parecer- no era para cogerle de la mano y arrastrarlo a su tienda favorita. Estuvo a punto de protestar pero parece que el hecho de que lo llevase de la mano le hizo callar, por supuesto él nunca admitiría algo por el estilo por lo que protestó en su mente, autoengañándose en cierto sentido.

"Tsk ¿Cómo se atreve a llevarme como si fuese un niño pequeño?" pensé mientras le seguía, cuando llegamos me quedé mirando sin decir nada el edificio de piedra hasta que entramos, el ambiente, he de reconocerlo, era cálido y acogedor.... maldije por lo bajo, me recordaba a casa. Al final nos sentamos en una mesa cerca de una ventana, cosa que agradecí ya que si había cualquier problema podríamos huir fácilmente.

Mientras esperábamos miré a mi alrededor, había pocas personas y eso lo agradecía, lo único "malo" era que el ambiente me empezaba a traer recuerdos. Sacudí ligeramente la cabeza y el camarero llegó al fin, era un chico de pelo castaño que se puso a hablar con Salah tranquilamente, sí definitivamente estábamos en el local habitual de mi amigo.

Observé la inesperada acción del camarero, me estaba empezando a mosquear... y su comentario hizo que cruzase los brazos y alzase mi única ceja visible "¿Pero qué se cree este?" pensé justo antes de decirle un par de cosas bien dichas pero el momento se pasó fugazmente (demasiado quizá) y el chico preguntó qué queríamos.

No solía frecuentar sitios como ésos por lo que no estaba muy seguro de qué elegir, pero acabé diciendo que quería lo mismo que mi compañero. Después Salahem y el camarero se pusieron a hablar de niños... el camarero iba a tener uno, le lancé una mirada asesina, acababa de recordar una cosa y además, no le había podido decir lo que quería y eso no era algo precisamente bueno.

Luego (¡Por fin!) el camarero se marchó y Salahem empezó a pedirme dinero, suspiré pesadamente ¿Por qué siempre que iba a comprar dulces acababa pidiéndome lo mismo? Pero bueno, esta vez mi amigo estaba de suerte ya que no me importaría darle una bolsa de las que robé antes pero en vez de dársela decidí darle largas, a ver qué hacía...

-¿Para qué? -pregunté secamente aparentando indiferencia mientras el camarero llegaba con el pedido y yo le lanzaba otra mirada asesina -esta vez más disimulada- cuando comentó lo de la pasta extra de Sal. Después comencé a comer mientras hacía como que ignoraba a Salahem -cuando en realidad le escuchaba-.
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Re: Una tarde por la ciudad (priv Hisumi)

Mensaje por Salahem el Dom Jun 03, 2012 6:35 am

Oír que el camarero le había puesto a Salahem un poco más de chocolate y que le regalaba uno de los dulces fue, para Salahem, como sentir la felicidad completa que esas comidas le daban. Si el dragón no fuese capaz de controlar sus emociones y no estuviesen en un local público al que podía entrar cualquiera; Salahem estaba seguro de que se habría lanzado a los brazos de su camarero amigo a modo de agradecimiento. Afortunadamente, no lo hizo.

La respuesta de su amigo a su pregunta le descocertó un poco, pero se apresuró a darle los motivos de manera ordenada, clara y bien argumentada para que no pudiera negarse y le dejase el dinero. O eso intentó. El chocolate le emocionaba demasiado.

-¡Para poder venir aquí! ¡Y ver a Tair (el camarero)! ¡Y beber chocolate! ¡Está buenísimo! ¡Y dulces! ¡Y chocolate!...

Y Salahem siguió argumentando esa frase casi absurda de manera automática sin ser capaz de parar, con una sonrisa enorme, ignorando de manera inconsciente a Hisumi. Su mente se había perdido en un mundo en el que Hisumi se volvía increíblemente generoso y le daba a Salahem todo el dinero que tenía. Entonces Salahem, como no podía se de otra manera, se pasaba media vida yendo al local y atiborrándose de dulces y chocolate. Un sueño feliz y algo estúpido que, evidentemente, no iba a tardar mucho en hacerse pedazos. Porque, independientemente de la respuesta que Hisumi le diera, a ver quien era el loco que le entregaba todo su patrimonio a un individuo cuya máxima aspiración para con ese dinero era gastarlo en chocolate y dulces.
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Re: Una tarde por la ciudad (priv Hisumi)

Mensaje por Hisumi el Dom Jun 17, 2012 12:56 pm

"¡Para poder venir aquí! ¡Y ver a Tair (el camarero)! ¡Y beber chocolate! ¡Está buenísimo! ¡Y dulces! ¡Y chocolate!¡Y dulces! ¡Y chocolate!..." nuestro joven naga miró a su compañero alzando una ceja.

Así que el camarero se llamaba Tair... pues... vale. La verdad es que si mi amigo Salahem hubiese dicho eso una sola vez me lo hubiese "pensado" (mentira, en realidad le hubiese dicho que lo pensaría y segundos después de diría no) pero el muy tonto empezó a repetirlo como un loro y lo peor es que no paraba, no paraba de repetir esa estúpida frase, desafiando una paciencia de la que carecía.

Traté de ignorarlo y centrarme en el chocolate, pero eso fue imposible y al final me harté, cogí lo primero que pillé (que no fuese ni comida ni cubiertos ni nada que luego tuviese que usar) y se lo lancé a Salahem junto a un:

-¡¡¿Pero quieres callarte?!!

Justo después de decir eso casi gritando noté las miradas sorprendidas de varios de los presentes, lo que hice fue simple, a cada uno de los que miraba le lancé una mirada asesina, haciendo que volviesen a lo suyo. Después de eso me senté bien y continué comiendo, como si nada hubiese pasado mientras pensaba que (quizás) sí podía dejarle una de las dos bolsas de dinero que había robado... eso sí, ni en sueños se la iba a dar gratis.

Cuando ya habían pasado varios minutos en los que las cosas se calmaron (aunque creo que algunos se pusieron a cuchichear sobre mí, bah, que les den, me traen sin cuidado a menos que sepan otro idioma interesante), miré a Salahem, la verdad es que en el fondo, muy en el fondo me arrepentía de haberle tirado lo primero que vi, podía haberle hecho daño.... ¿Pero qué tonterías pienso? Es un dragón, una cosa así no puede hacerle daño, bah, no sé ni por qué me preocupo por este idiota. Bueno, el caso es que me sentía un poco (sólo un poco) culpable por lo que decidí darle una oportunidad... para conseguir el dinero, nada de pensamientos raros ¿eh?

-Podría darte el dinero... -comenté mientras le daba un mordisco a una pasta- pero no te lo daré así por las buenas -dije mirándole una vez la pasta había desaparecido- por lo que... ¿Qué tal si me cuentas... una de esas historias tuyas? -pregunté tratando de parecer indiferente, la verdad es que me gustaba escuchar historias por mucho que lo negase frente a los demás.
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Re: Una tarde por la ciudad (priv Hisumi)

Mensaje por Salahem el Jue Jun 21, 2012 3:20 pm

Después de esquivar un cuchillo (afortunadamente, romo y sin punta) in extremis que ni siquiera llegó a clavarse en la pared y cayó al suelo, Salahem suspiró, tranquilizándose del susto. Al menos, el deseo de Hisumi si hizo realidad y Salahem se calló automáticamente. Pero no fue el único, y un incómodo silencio se adueñó del local por completo.

Afortunadamente, las cosas volvieron a la normalidad al cabo de un rato; de manera que no llamaron la atención más de lo deseable. bueno, en realidad, sí lo hicieron; pero al menos sólo parecían desequilibrados mentales, y no criaturas. La verdad fue que Salahem no estaba muy seguro sobre si deberían alegrarse, pero tampoco le dio más importancia. Vio por el rabillo del ojo como Tair no parecía muy contento con el casi intento de asesinato de Hisumi hacia Salahem, pero tampoco intervino. Pero entonces Hisumi captó la atención del dragón pidiéndole que le contase una historia.

Una historia...Salahem sonrió para sí mientras se llevaba una mano a la barbilla, pensando. Estuvo un rato en las nubes, dándole pequeños sorbos a su bebida, pensativo, hasta que pareció dar con la historia que buscaba; momento en el cual se acomodó en la silla y comenzó a hablar.

-Esta historia la oí cuando era pequeño y aún viajaba con mi padre. Estábamos de paso en un pueblo en fiestas y había muchos juglares y trovadores...-Salahem calló unos instantes, rememorando ese día que aún olía a carne asada y pasteles junto con niños jugando alrededor e una hoguera. Tan pensativo estaba que no percibió que Hisumi no era el único que le estaba escucahdo, sino también el camarero y el resto de los clientes. Sin más dilación, Salahem comenzó a contar la historia-. Norem siempre había sido un niño especial. Y no se trataba de que le encantase estar en el bosque, ni de que no pudiese aprender a nadar, ni de que tuviese claustrofobia. Ni siquiera se trataba de que, a pesar de ser hijo de un mago famoso y tuviese el don de la magia, resultase ser un alumno mago particularmente desastroso e incapaz para la magia. No, lo que hacía a Norem especial era que, a pesar de ser completamente humano, tenía alas. Un par de pequeñas alas del mismo color de su pelo adornaban su espalda. Como no podía ser de otra manera, sus padres hacían todo lo posible por intentar que nadie se diese cuenta; pero Norem estaba empezando a hartarse de esa situación, de manera que decició buscar a alguien que no se asustase y que supiese que hacer al respecto.

"Sus padres no le detuvieron. No le odiaban, pero se avergonzaban un poco de él y la verdad es que por otro lado se alegraban de que él mismo hubiese decidido solucionar las cosas por sí mismo, demostrando madurez. Así pues, Norem se embarcó en un viaje en busca de respuestas.

"El primer lugar al que llegó fue un bosque. Ese bosque estaba poblado por sátiros que intentaron secuestrarle y echarle a partes iguales; hasta que un líder puso orden y le preguntó por qué había ido allí. Norem le respondió, pero el sátiro no conocía la respuesta a su pregunta, de manera que el humano tuvo que marcharse de allí bastante decepcionado. No había salido totalmente del bosque cuando se encontró con un unicornio. pero él tampoco sabía nada sobre sus alas.

"El segundo lugar al que llegó fue una montaña. En la montaña vivía un naga muy poderoso, pero muy amable que le acogió algunos días para que se recuperase del viaje. El naga tampoco sabía nada sobre sus alas, pero le deseó suerte en su viaje y su búsqueda. Al subir la montaña, Norem fue atacado por los grifos que allí vivían. El chico apenas podía defenderse, y el único motivo por el que sobrevivió fue que los grifos reconocieron el olor del naga y, sabiendo que solía ayudar a la gente buena o indefensa, le dieron la oportunidad de explicarse. Norem así lo hizo, pero los grifos nada sabían sobre sus alas, y le hecharon de allí.

"Norem siguió su camino hasta llegar a otro bosque habitado por fénix. Éstos se asustaron al verle y se escondieron, pero no le atacaron. Norem se plantó en un claron y le habló a los árboles sobre su problema. Los fenix no se dejaron ver en ningún momento, pero le dijeron que no conocían la respuesta a sus preguntas. Sin embargo, también le dijeron que en lo más profundo del bosque vivía un dragón que lo sabía todo; y que conocería la respuesta a sus preguntas con toda seguridad. De manera que, armándose de valor, Norem se atrevió a visitar al dragón. Éste no pareció complacido con la molesta presencia del humano, pero escuchó lo que tenía que decirle. Cuando Norem acabó su relato, el dargón sonrió.

-"Es cierto, sé cual es la razón por la que tienes alas. Pero eso es algo que tienes que descubrir por tí mismo y no voy a decírtelo. ¿No decías que querías descubrirlo por tí mismo? Entonces hazlo. Y ahora, márchate antes de que te devore

"Y Norem salió corriendo. Tan asustado estaba que corrió durante dos días y dos noches, hasta que cayó exhausto al borde de un lago. Una vez allí lloró su desgracia hasta caer dormido de puro agotamiento. Cuando despertó, descubrió que no estaba solo; sino que había un niño fénix a su lado. Y digo niño porque se encontraba bajo forma humana; pero aún no era capaz de transformarse del todo y tenía dos grandes alas rojas, cola y una gracios cresta. El fénix sonrió al verle y chocó sus alas con las grances alas de Norem, las cuales habían crecido a lo largo de su viaje sin que éste se diese cuenta. Pero Norem no compartió su alegría y el fénix, un poco desconcertado, le preguntó que le ocurría. Y Norem se lo contó. Cuando terminó, el fénix se rió sin poder evitarlo. Eso a Norem le sentó muy mal, pero el fénix habló sin darle tiempo a nada más:

-"¿Sólo es eso? ¡Pero si es muy fácil! No hay ningún motivo.¿Qué motivos necesitas para volar? ¿Qué motivos necesitas para ser libre?"

(Off: Oh, Dios, qué tochazo acabo de escribir. Y, sí, la historia se acaba ahí. Mi cerebro no dio más XD)
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Salahem
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Re: Una tarde por la ciudad (priv Hisumi)

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